
El mal inicio de temporada del Manchester United —el peor en 40 años— ha dejado al entrenador Michael Carrick bajo una intensa lupa, mientras su equipo sigue luchando con los fundamentos básicos. El último empate 1-1 en casa frente al Tottenham Hotspur puso de manifiesto problemas persistentes, como la incapacidad para dominar los partidos, mantener ventajas o adaptarse a jugar con menos jugadores.
Los comentarios de Carrick después del partido admitieron que el equipo carece de cohesión, reflejando la frustración de los aficionados tras tres rondas de abucheos en Old Trafford. A pesar de un refuerzo en el mediocampo este verano, que incluyó una inversión significativa, la pareja de Youri Tielemans y Kobbie Mainoo no ha logrado entregar la dinámica ni la preparación para la Premier League que se esperaba de ellos.
El exjugador Gary Neville señaló que, aunque los seguidores mantienen paciencia, su insatisfacción crece rápidamente, cuestionando si el liderazgo tranquilo de Carrick puede revertir el colapso del equipo desde el tercer puesto de la temporada pasada hasta el actual caos.
