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Las aspiraciones de Ohio State en el College Football Playoff se han derrumbado efectivamente tras una contundente derrota en casa ante Oregon, un resultado que marca la tercera derrota de la temporada para el programa. Este revés sitúa a los Buckeyes en su peor finalización desde la campaña de 2011, un período liderado previamente por un entrenador interino, y ha dejado al entrenador titular Ryan Day bajo intensa presión respecto a su estabilidad laboral.
El partido se volvió decisivo en contra de los locales tras ir perdiendo 14-0 en el primer cuarto, un déficit que Oregon amplió al anotar 38 puntos consecutivos. La derrota se agravó por una lesión del quarterback Julian Sayin, lo que oscureció aún más las perspectivas del equipo.
Con solo cuatro partidos restantes en el calendario, los Buckeyes ahora se encuentran en territorio desconocido, habiendo sido abucheados por sus propios aficionados mientras caían por más de dos dígitos en el segundo tiempo.