
El seleccionador de Irlanda del Norte, Michael O'Neill, está afrontando los retos de un calendario internacional recién ampliado de dieciséis días que combina los partidos de septiembre y octubre en cuatro encuentros. Tras haber asegurado cuatro puntos en sus dos primeros partidos, incluyendo una victoria inicial decidida por un gol tardío de Shea Charles en Georgia y un posterior partido en casa contra Hungría, el equipo viaja ahora para enfrentarse a Ucrania en Eslovaquia.
El formato condensado ha impuesto una fuerte carga física a los jugadores debido a los largos viajes y los cortos periodos de recuperación, al tiempo que agrava los problemas de profundidad de plantilla mediante lesiones a jugadores como Daniel Ballard, además de las ausencias ya existentes de Conor Bradley y Ali McCann. O'Neill ha señalado que la fatiga aumenta significativamente el riesgo de tarjetas amarillas y posteriores suspensiones, dejando a varios miembros de la plantilla al borde de perderse la próxima acción.
Entre los talentos clave de los rivales se han encontrado Dominik Szoboszlai, del Liverpool, y Khvicha Kvaratskhelia, del Paris St-Germain, a quienes se mantuvo controlados durante sus respectivos partidos a pesar del visible agotamiento del combinado norirlandés a medida que avanzaban los encuentros. Con la Alemania de Jurgen Klopp poseyendo el lujo de seleccionar prácticamente dos plantillas separadas, las naciones más pequeñas se enfrentan a mayores dificultades para gestionar el formato de cuatro partidos sin recursos equivalentes.
El equipo de O'Neill se prepara ahora para el resto de esta exigente ventana, intentando gestionar los niveles de condición física y las cuestiones disciplinarias a lo largo de los dos últimos encuentros.
