
Golden State Warriors reconoció la importancia de la profundidad veterana cuando volvió a contratar a Al Horford, de cuarenta años, poco después de mantener a Kristaps Porziņģis en la plantilla. El gerente general Mike Dunleavy anunció que Porziņģis se perderá el campo de entrenamiento en Hawái debido a un problema de salud inesperado, lo que empuja a Horford a un rol de liderazgo inmediato como un potencial titular para la noche inaugural.
El entrenador Steve Kerr se apoya en un esquema ofensivo de cinco abiertos que exige hombres grandes que abran la cancha, dejando que jóvenes promesas como Charles Bassey y Graham Ike practiquen sus triples mientras el equipo espera la recuperación de Porziņģis. Horford, quien consideró el retiro tras aparecer en solo cuarenta y cinco partidos la temporada pasada debido a diversas dolencias, optó finalmente por regresar para su vigésima campaña con un contrato de catorce millones de dólares.
