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La reciente victoria por 28–0 del fútbol americano de LSU ante Mississippi State en Tiger Stadium ha reavivado las esperanzas de los Tigres de clasificarse para el College Football Playoff, un equipo que ha luchado esta temporada por lesiones y un rendimiento inconsistente. El quarterback Sam Leavitt entregó su mejor actuación del año, completando 31 de 38 pases para 289 yardas y cuatro touchdowns, sin cometer errores de balón por primera vez en 2026.
Su mayor precisión—con un 74% de efectividad a pesar de los errores costosos de la semana pasada contra Kentucky—sugiere que la lesión en el isquiotibial que lo obligó a depender más de su brazo ha agudizado su toma de decisiones. Mientras tanto, el receptor abierto Jackson Harris se consolidó como el blanco más confiable del equipo, atrapando los seis pases que recibió para 85 yardas y dos touchdowns, incluyendo cinco anotaciones por recepción, la mayor cantidad en la temporada para el equipo.
Su presencia física y consistencia lo convierten en un activo crítico, especialmente con Trey’Dez Green aún fuera de acción tras perderse cuatro partidos por lesión.
