
La selección sub-21 de Escocia inició una nueva era con una contundente victoria de cinco goles contra Azerbaiyán, implementando un plan táctico supervisado por figuras técnicas recién nombradas. Findlay Curtis encabezó la dominante actuación, contribuyendo directamente en los cinco goles en una exhibición que reflejó el planteamiento estratégico de la selección absoluta.
El entrenador Tony Docherty y el asistente Steven Naismith desplegaron al equipo en una formación de 3-4-2-1, tras los cambios estructurales iniciados por el director de fútbol Craig Mulholland para alinear el desarrollo juvenil con el combinado absoluto dirigido por Sebastien Pocognoli. Jugadores como Tyler Fletcher, James Wilson y Barney Stewart, quien anotó un doblete, ejecutaron una presión agresiva y patrones ofensivos diseñados para optimizar la progresión del talento joven hacia la selección nacional principal.
