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La campaña del Barcelona en la UEFA Champions League dio un giro conmovedor antes de su victoria por 3-0 sobre el Aston Villa, ya que el equipo guardó un minuto de silencio en honor a Jesús de Miguel, el jugador del Tenerife que falleció tras una dura entrada a principios de esta semana. El ambiente en el Camp Nou fue sombrío, reflejando el dolor generalizado en el fútbol español, y aun después del triunfo, jugadores como Raphinha evitaron sus celebraciones habituales, con su concentración claramente en otra parte.
Los catalanes golpearon temprano, con Lamine Yamal aprovechando un fallo defensivo para abrir el marcador a los siete minutos, y Raphinha sentenció el resultado con un doblete en la segunda mitad, aunque su habitual júbilo estuvo ausente de manera notable. Mientras tanto, el centrocampista Rodri, una figura clave bajo el mando de Hansi Flick, fue sustituido al descanso en medio de especulaciones sobre una lesión; su 92% de precisión en los pases en los primeros 45 minutos sugirió que había contribuido fuertemente antes de abandonar el terreno de juego.
El Barcelona se ubica ahora segundo en la clasificación del grupo, aunque su peso emocional tuvo más significado que el resultado en sí.
