
Los Los Angeles Dodgers están depositando sus esperanzas de postemporada en que Shohei Ohtani recupere su forma tras un inicio desastroso en los playoffs. En cuatro juegos de la NLDS contra los Atlanta Braves, la estrella de doble función ha luchado enormemente, registrando un promedio de bateo de .154, el segundo más bajo entre los titulares de los Dodgers, y no ha logrado producir turnos al bate impactantes a pesar de jugar con problemas persistentes en el brazo derecho y la rodilla izquierda.
Si bien el manager Dave Roberts y el presidente de operaciones de béisbol Andrew Friedman han expresado repetidamente su confianza en la eventual recuperación de Ohtani, su producción sigue siendo inconsistente, con una mezcla de bases por bolas, ponches y contacto débil en su última aparición. Los ajustes en la alineación del equipo, moviéndolo del quinto al tercer lugar en el juego decisivo 4, reflejan tanto un voto de confianza como un reconocimiento de sus limitaciones actuales.
Con los Dodgers avanzando ahora a la NLCS, la pregunta se impone: ¿se puede revertir el bache de Ohtani, o el equipo necesitará depender de otros para asegurar un campeonato?
La insistencia de Friedman de que 'va a encontrar su ritmo' subraya la dependencia de los Dodgers en su inversión de 700 millones de dólares, pero la falta de progreso tangible hasta ahora deja espacio para la duda. El único punto brillante de Ohtani en la NLDS llegó el miércoles, cuando recibió una base por bolas, robó segunda base y anotó en un error, pero sus turnos al bate posteriores terminaron en outs.
La trayectoria de los Dodgers en la postemporada ahora depende de si las recientes dificultades de Ohtani son un bache temporal o una señal de problemas más profundos, mientras el equipo se prepara para su próximo desafío en la postemporada.