
La NBA inició su temporada 2026-27 con un giro sin precedentes: un partido inaugural un día entre semana por la tarde, algo inédito en la liga. Los Detroit Pistons ofrecieron un rendimiento asombroso, superando un déficit de 22 puntos en el segundo tiempo para derrotar a los Boston Celtics 121-113.
La victoria puso de manifiesto la resiliencia de Detroit, con actuaciones destacadas de Cade Cunningham y Jalen Duren, quienes anotaron 22 puntos cada uno. Jugadores del banquillo como Duncan Robinson y Javonte Green también fueron clave, con triples decisivos de Green y un tiroteo caliente de Robinson desde el banquillo que sellaron el regreso.
Boston, pese a conectar 14 de 31 triples, tuvo dificultades con 12 pérdidas de balón, mientras que la intensidad defensiva de Detroit y su dominio en la pintura —incluyendo 24 puntos de segunda oportunidad— resultaron decisivos. El dramático final del partido incluyó un tiro en suspensión tardío de Ausar Thompson, que frenó un rebote de los Celtics en los últimos minutos.
Este enfrentamiento destacó los estilos contrastantes de dos aspirantes al título de la Conferencia Este, con Boston basándose en el tiro desde la periferia y Detroit sobresaliendo en la pintura y en defensa.