
Marc Márquez asumió plena responsabilidad por las dificultades de Ducati con la tracción en el MotoGP de Indonesia, descartando sugerencias de que la configuración de la moto fuera la culpable. A pesar de los esfuerzos del equipo —incluyendo aportes del gerente Davide Tardozzi sobre la posición del cuerpo y ajustes—, Márquez insistió en que el problema radicaba en su propio rendimiento, declarándole a su equipo: *«No es la configuración… soy yo»*.
Sus palabras llegaron tras un fin de semana irregular, donde logró una ardua victoria en la carrera Sprint, aprovechando la mala suerte de rivales como Raúl Fernández, Marco Bezzecchi y el aspirante al título Jorge Martín, pero terminó sexto en la carrera principal tras una batalla agotadora con Pedro Acosta. Acosta, quien se unirá a Márquez como compañero de equipo en Ducati en 2027, bromeó luego sobre su duelo, revelando que sus problemas con la presión de los neumáticos lo obligaron a ceder repetidamente para dejar pasar a Márquez.
El déficit de dos puntos de Márquez respecto a Martín se mantuvo sin cambios, pero celebró el resultado como un avance para Ducati en Mandalika, llamándolo *«un sueño»* el igualar los puntos de Martín y superar a Bezzecchi a pesar de las difíciles condiciones de la pista. El español ahora enfoca su atención en la siguiente ronda en Phillip Island, donde buscará ampliar su ventaja en la lucha por el título hacia la última tercera parte de la temporada.
