
Una comisión independiente determinó que el Manchester City infringió numerosas normas financieras a lo largo de múltiples temporadas que van desde 2009 hasta 2018, lo que ha generado una gran preocupación dentro del equipo actual en relación con un posible descenso y la estabilidad futura de la plantilla. Aunque la dirección sigue afirmando la inocencia del club antes de que venza el plazo para presentar una apelación, fuentes indican que muchos jugadores internacionales están preocupados por su posición en el mercado y sus perfiles de patrocinio en caso de que el equipo descienda de categoría.
A pesar de estas crecientes incertidumbres, las salidas podrían resultar complicadas debido a que la mayoría de los contratos carecen de cláusulas de descenso y la organización conserva todos los derechos para exigir tarifas de transferencia sustanciales por el talento inscrito. Aunque un sector de la plantilla confía en que la directiva revoque el veredicto, otros siguen siendo muy escépticos acerca de evitar sanciones severas por parte de la Premier League.
