
En la Champions League, un jugador recibe una suspensión de un partido una vez que acumula cuatro tarjetas amarillas, y esta regla aplica desde la fase de grupos hasta las **cuartos de final**. Tras las **cuartos de final**, todas las amonestaciones se borran, lo que significa que las tarjetas amarillas adicionales ya no conllevan suspensión alguna.
Durante las dos primeras rondas, cinco jugadores ya han recibido dos amonestaciones cada uno, lo que los deja a solo dos tarjetas amarillas de una suspensión. La competición también impone una suspensión de un partido cada vez que un jugador alcanza un número par de amonestaciones más allá de las cuatro —por ejemplo, seis, ocho o diez amonestaciones desencadenan otra suspensión.
