
La comunidad española y catalana del pádel está de luto por la pérdida de Gustavo Oliva, una figura destacada en este deporte que falleció a los 58 años tras una batalla contra un cáncer de colon. Diagnosticado con tumores avanzados y metástasis en 2014, Oliva desafió los pronósticos iniciales, que le daban solo tres años de vida, pero su vida se truncó finalmente el pasado lunes.
Más allá de su talento como jugador, Oliva fue un impulsor clave del crecimiento del pádel, capitaneando la selección nacional catalana durante años y fundando la Padel Academy en Barcelona. Su último mensaje en redes sociales reflexionó sobre una vida llena de gratitud, instando a otros a priorizar los chequeos médicos tras su propio diagnóstico tardío, que reveló una enfermedad en fase avanzada.
Rodeado de su esposa y sus dos hijas, de 30 y 33 años, el legado de Oliva perdura tanto como competidor como mentor que marcó el ascenso del deporte en España y más allá.
