Freddie Freeman, de los Los Angeles Dodgers, ofreció una actuación fundamental en el tercer juego de la NLDS contra su ex equipo, los Atlanta Braves, en el Truist Park. Al enfrentarse al as de los Braves, Chris Sale —un lanzador que había logrado una blanqueada de juego completo anteriormente en la serie—, Freeman y su compañero Kiké Hernández se combinaron para conectar jonrones consecutivos en las primeras entradas, rompiendo el dominio de Sale y otorgando a los Dodgers una victoria de 3-1.
El triunfo marcó un punto de inflexión en la serie, ya que la capacidad de Freeman para neutralizar el arsenal de zurdo de Sale se convirtió en un punto central de la estrategia de los Dodgers, enfatizando la resistencia sobre la fuerza bruta. El regreso de Freeman al Truist Park, donde pasó 11 temporadas como jugador de los Braves, añadió un peso emocional al momento, mientras cerraba la puerta a su legado en Atlanta con un swing decisivo.
