
La serie NLDS de los Dodgers contra los Braves entró en un día de descanso clave tras un empate en el marcador, con jugadores destacados y dificultades en el pitcheo marcando el inicio de la serie. El rendimiento de Blake Snell en el Juego 2 generó preocupaciones, ya que logró solo 11 ponches en 90 lanzamientos mientras luchaba por el control de su recta, slider y cambio —a pesar de permitir una sola carrera—.
El mánager Dave Roberts atribuyó los problemas a falta de ritmo en lugar de molestias persistentes en la ingle, señalando que la entrega de Snell carecía de consistencia. Mientras tanto, el ataque de los Dodgers cambió de ritmo respecto al Juego 1, donde anotaron cinco cuadrangulares, adoptando un enfoque más equilibrado, con Freddie Freeman y Mac Muncy aportando cada uno un sencillo en la derrota.
Freeman destacó la necesidad de diversificar sus métodos de anotación, pidiendo mayor ejecución de estrategia de infield contra el uso agresivo del bullpen de Atlanta, que mantuvo a los bateadores de los Dodgers desequilibrados al rotar brazos frescos con frecuencia. Didier Fuentes brilló para los Braves, retirando 11 bateadores de forma consecutiva antes del cuadrangular de Muncy en el noveno inning, demostrando un dominio con su recta que alcanzó velocidades de 99–100 mph y neutralizó al lineup de los Dodgers.
