
La dominancia implacable en la postemporada de Angel Reese ha callado a sus críticos y ha llevado a las Atlanta Dream a su primera aparición en las Finales de la WNBA en más de una década. La delantera de 24 años, ya nombrada Jugadora Defensiva del Año, llevó a las Dream a un barrido 3-0 contra las New York Liberty en las semifinales, anotando 22 puntos, captando nueve rebotes y repartiendo tres asistencias en el Juego 3, mientras ahogaba con tenaz defensa a Sabrina Ionescu y Breanna Stewart.
El desempeño clave de Reese llegó cuando Allisha Gray, máxima anotadora del equipo en la temporada regular y en la primera ronda, se perdió por una lesión en la mano, subrayando aún más su papel fundamental. Este logro la convierte en la segunda jugadora más joven en la historia de la liga en ser nombrada Jugadora Defensiva del Año y en alcanzar las Finales en la misma temporada, siguiendo el hito de Brittney Griner en 2014 con las Phoenix Mercury; sin embargo, Reese ahora busca superar a Griner al ganar un campeonato con Atlanta, un equipo que no llega a las Finales desde 2013 y que nunca ha alzado un título en su historia en la WNBA.
La racha invicta de las Dream en los playoffs continúa mientras se preparan para enfrentar en las Finales a las Golden State Valkyries o a las campeonas defensoras Las Vegas Aces, con la reflexión postpartido de Reese sobre su predicción de hace un año —que anticipaba una campaña hacia las Finales— simbolizando el arco de su transformación profesional.
